Las disfunciones en la articulación temporomandibular pueden generar numerosas afecciones. Algunas de ellas son cefaleas, acúfenos, bruxismo y dolor dental o muscular. Sin embargo, no se le suele prestar demasiada atención y puede derivar en problemas aún mayores. Hoy hablamos sobre cómo ayuda la fisioterapia a tratar los problemas de esta compleja estructura de nuestro cuerpo.

 

¿Qué es la articulación temporomandibular?

 

La articulación temporomandibular (ATM) es diferente a todas las articulaciones del cuerpo. Es la más utilizada (entre 1500 y 2000 veces al día) y a su vez, es también una de las más complejas debido a su movimiento y estructura únicos. Está ubicada en la base del cráneo, frente a la zona de las orejas. Conecta la mandíbula inferior con la mandíbula superior o maxilar, actuando como bisagra entre ellas.

 

Las partes de la articulación temporomandibular se mantienen unidas por ligamentos. Estos, se originan en diferentes zonas de la cabeza y el cuello, y guían los movimientos mandibulares. Nos permiten realizar acciones tan básicas como necesarias: abrir y cerrar la boca, bostezar, hablar, tragar o masticar. Existe además una interdependencia comprobada entre una posición mandibular correcta y nuestro equilibrio y postura corporales. La mandíbula, como único hueso móvil del esqueleto cráneo-facial, es la báscula que balancea todo el desequilibrio que se origina desde un apoyo plantar defectuoso.

 

Problemas en la articulación temporomandibular

 

Los movimientos mandibulares se ven afectados cuando hay una disfunción. Es decir, cuando algo no funciona bien en la articulación. La causa exacta de las disfunciones en la articulación temporomandibular suele ser difícil de determinar. Puede deberse a una combinación de factores, como la genética, la artritis, lesiones de la mandíbula, malas posturas…

 

Los síntomas de que existe una disfunción en la ATM pueden incluir:

  • Dolor o sensibilidad de la mandíbula.
  • Dolor alrededor de la oreja o dolor facial.
  • Dificultad o dolor al masticar.
  • Bloqueo de la articulación, lo que dificulta abrir o cerrar la boca.
  • Chasquidos en la mandíbula.

 

 

Tratamiento con fisioterapia

 

A la hora de tratar problemas en la articulación temporomandibular, y a no ser que sea estrictamente necesaria una intervención quirúrgica, los expertos aconsejan tratamientos reversibles. La fisioterapia es uno de ellos. No invade los tejidos de la cara o la mandíbula, no involucra cirugía y no causa cambios permanentes en la estructura o posición de la mandíbula o los dientes.

 

El fisioterapeuta utilizará variedad de técnicas y modalidades para aliviar el dolor y evitar futuros problemas. También te proporcionará ejercicios prácticos para ayudarte a mejorar por tu propia cuenta. Entre estas técnicas, se encuentra el masaje, que es extremadamente efectivo para reducir el dolor y aliviar la tensión de los músculos que controlan la ATM y otras zonas que dependen de ella tales como el cuello, los hombros o la parte superior de la espalda.Otras técnicas consisten en el láser o tratamientos con frío y calor, que aunque puedan parecer sencillas, son también muy efectivas.

 

Como hemos señalado, la ATM afecta a la postura corporal. Tu terapeuta te enseñará la postura correcta para manejar el problema y se asegurará de que tengas la fuerza correcta en los músculos posturales y centrales relacionados con la articulación, de modo que puedas mantener una buena postura durante todo el día, tanto echado, al comer o al dormir, y pronto verás como el dolor disminuye y tu calidad de vida mejora.

 

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